Con el objetivo de contribuir al debate y procurar conocimiento para alcanzar una sociedad más justa y próspera, la R.·.L.·. Acacia nº 85 de Barcelona organiza desde hace varios meses, “Diálogos Sociales”, a modo de conferencias con coloquio posterior, sobre el reto de los ODS de la ONU.

Cuenta con el apoyo del Círculo de Solidaridad Masónica y del Distrito de Catalunya I Balears de la Gran Logia Simbólica Española.

Coinciden los valores que nos impulsan a intentar alcanzar los objetivos de la Agenda con los valores masónicos, alentándonos en el progreso hacia una Masonería cuyo principal motor sea la acción.

El domingo 24 de enero, intervino Mariano Beltrán, murciano de pro y hermano de la R.·.L.·. Mitra nº 91, asentada en la capital de la Región. Su ponencia abordó el tema de la igualdad de género, cuya consecución es el Objetivo 5.

 

 

No hay que fijarse en la norma sino en quién la dicta. Los cuerpos son importantes, de ahí la importancia de la norma y de la disidencia de la norma cuando proviene de creencias, puntos de vista conservadores o patriarcales, sostenidos desde la filosofía, la medicina, el derecho y religiones: DOGMAS como que los sexos son solo dos, femenino y masculino; las relaciones sexuales tienen el fin de la procreación; y la familia es la unidad natural.

¿Quién dicta la norma sobre los cuerpos y las identidades?

El sujeto de hegemonía: el andro, que es amo, varón y adulto, condición de hegemonía por naturaleza, una dicotomía incuestionable de orden natural.

El orden natural es significativo porque discrimina, jerarquiza las diferencias y nos habitúa a las jerarquías. Lo natural es la excusa para seguir ejerciendo control sobre los cuerpos y es un argumento de autoridad.

¿Podemos abolir la naturalización de las jerarquías? Sí, siendo disidentes de lo natural, porque no existen cerebros masculinos o femeninos; las estructuras de género modifican la función y la estructura biológica: es de vital importancia la inclusión.

Estamos actualmente en pleno debate entre los “feminismos”, a causa sobre todo de la identidad travesti y trans, el reto epistémico de la identidad; por el desafío a las dicotomías por los cuerpos intersexuales; porque hay sectores que no desean reconocer que el trabajo sexual es trabajo; porque la gestación por sustitución repiensa roles, género y funciones corporales.

Parece ser, que el mayor reto epistémico es el de la identidad travesti y trans. Estamos entre sexo versus género, donde difícilmente podemos saber cuándo se entra en uno y se sale del otro.

¿Qué es el sexo? ¿Qué es el género? ¿Quién lo decide? ¿Qué es lo natural?

La autodeterminación en el sistema sexo-género impide a una mujer cisgénero demostrar que es una mujer. Por este motivo, se ha comenzado a un giro epistémico a las identidades sobre las características definitorias de identidad en los cuerpos, a pesar de que el “sujeto de hegemonía” y el poder de las jerarquías siguen apellidando a mujer “trans” y/o mujer “negra”.

Las identidades frente al espejo: el reflejo no muestra qué es ser hombre o mujer y deja a muchas personas fuera. ¿Existe el género neutro?

 

 

El pánico moral y las dicotomías: frente a las discusiones académicas, comités de bioética, quirófanos, etc., está la persona y su cuerpo.

La afirmación de que existen solo dos sexos está chocando con la realidad social.

Existen más choques: el trabajo de las prostitutas. Corrientes feministas son abolicionistas mientras que hay otra visión pro derechos que cada día se extiende más. Colisiona el proteccionismo con el punitivismo.

Pero el trabajo sexual está feminizado, precarizado y muchas veces a merced de las mafias. Amnistía internacional ha alzado su voz en cuanto a la explotación, la coacción y condiciones de muchas de estas personas. Porque son PERSONAS, no lo olvidemos.

Nueva Zelanda despenalizó el trabajo sexual en el año 2003. Frente al modelo sueco ha sido un éxito: derechos legales, sanitarios, más protección… La comisión de Derechos Humanos de Nueva Zelanda considera que todas las personas, sin importar el tipo de labor que realizan, no deben ser víctimas de acoso en sus centros de trabajo.

Queda un tercer tema en la agenda de la confrontación: la gestación por sustitución. Habría que repensar los roles, el género y las funciones corporales.

La gestación por sustitución es que una persona con capacidad para gestar, gesta y da a luz al hijo de una pareja o persona que no puede concebir o gestar por sí misma. El 80% de los casos son parejas de cisheterosexuales en las que ella no puede gestar. Como existen regulaciones distintas, las repercusiones también lo son. ¿Autonomía? ¿Explotación?

Surgen reservas acerca del instinto maternal, carente de sustento científico y que deriva inherentemente del ser mujer: mujeres son capaces de entregar libre y racionalmente a un bebe que ha engendrado.

El paternalismo y victimización opacan el análisis: existen otras formas de relación, de cuerpos y de vidas.

Hay lugares en los que las mujeres gestan por dinero empujadas por mafias con las que habría que combatir.

 

Distorsiones, malinterpretaciones: Feminismo, disidencia sexual y poder:

 

 

Beltrán apoyó su conferencia en autoras y autores de trascendencia:

Judith Butler – “Cuerpos que Importan”.

Diana Maffía – “Sexualidades Migrantes”.

Aristóteles – Del Andrós al Sujeto de Hegemonía.

F. Sterling y R Cahrter – Disidencia de lo natural.

M Lagarde y E. Grosz – Sexo vs Género.

M. Cabral – El pánico moral y las dicotomías.

E.Lamm, C. Álvarez, M.E. Olavarría y R. Parisi – Algunos apuntes sobre roles y funciones de cuidado.

E.L. Fuchs, A.B. Berenson, s. Karandikar, LB. Carter, M.Kaloga, V. Jadva,C. Murray, E. Lycett, F. MacCallum, S. Golombock, M. Taebi, N.Alavi y S. Ahmadi – La autonomía vs la heteronomía.

 

Mariano Beltrán es Psicólogo e investigador doctorando en psicología. Está diplomado en Perspectiva de Género y Bioética Aplicada por la Universidad Champagnat. Dos veces portavoz de Derechos para el Organismo Internacional de Juventud Hispanoamericana, colabora con distintos medios de comunicación como escritor. Por su compromiso como activista en pro de los Derechos Humanos, ha recibido en 2020 el Premio Cristina Esparza Martín. Pertenece a la R.·. L.·. Mitra nº 91 de la Gran Logia Simbólica Española.

 

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